jueves, 23 de mayo de 2013

Biografía Manuelita Sáenz



MANUELITA SÁENZ
“Libertadora del Libertador”

Nació en Quito, el 19 de diciembre de 1797, hija de Simón Sáenz Vergara, español y de Joaquina Aizpuru, ecuatoriana, ella murió pocos meses después de su alumbramiento. Su infancia transcurre en Quito, motivado que el padre era casado con Juana María del Campo Larrahondo y Valencia, quedó bajo la tutela temporal de la tía Ignacia Aizpuru, la misma que la entregó a las monjas conceptas para que la criaran, allí aprendió a leer y escribir.

En ese entonces su niñez oscilaba entre el convento y la hacienda de los Aizpuru. Crece en momentos en que se producen cambios profundos de ideales que llevan a los movimientos independentistas americanos siendo el de Quito uno de los primeros (10-08-1809). Manuela se identifica con el movimiento revolucionario; no así su padre quien permanece fiel a la Corona, (1810).

Cuando creció, el papá puso mayor interés en su futuro, y un buen día la llevó de la hacienda para que ingresara en el internado del convento de Santa Catalina, como era costumbre hacerlo con las hijas de las familias quiteñas antes de que estuviesen en edad casamentera. Pronto aprendió a bordar, cantar, rezar, adquirir conocimientos y otros valores, incluso mejor que sus compañeras. Añoraba la hacienda de Catahuango y sus dos esclavas  Natán y Jonatás con quienes siempre reía e inventaban historias en los jardines, paseos a caballo y competencias de galope.

                En esa época tenía que conservar vivamente en la memoria los cálidos recuerdos para no perecer en aquel triste encierro. Luego de escuchar la misa del domingo, iba a casa de su padre, donde pasaba el día. Allí encontró amigos de la familia que le resaltaron su aspecto de convertirse en una bella mujer.

                Manuelita conoció el amor a través de Fausto D´Elhuyar, oficial de la guardia real de Toribio Montes, quien pretendía conocerla de cerca y ser su amigo. Confió en su amor y fue una tonta al creer que la felicidad seria eterna, al paso de tres meses, a él lo trasladan a su regimiento y se despidió diciéndole que le escribiría; la abrazó efusivamente como si se despidiera de un  pariente o un viejo amigo de la familia.

                Ella emprendió la marcha y no quiso mirar atrás. Cabalgando algunas horas, casi sin detenerse continuando el viaje hasta llegar a Quito. Desde ese momento se enfrentaría sola a lo que había de sucederle volvió a casa de su padre, triste y acongojada por la situación vivida.

                En 1817, contrae matrimonio con Jaime Thorne, comerciante inglés, rico y mucho mayor que ella; se traslada con él a vivir a Lima (Perú) entre 1819 y 1820; ésta es una ciudad tranquila donde el sentimiento independentista aún no  se ha manifestado. La fama de Simón Bolívar se extiende, y su triunfo de  deliberación de la Nueva Granada (1819) le gana entusiasmados adeptos a su causa, entre ellos Manuela Sáenz; ésta se convierte en miembro activo de la conspiración contra el virrey del Perú, José de la Serna e Hinojosa (1820); al declararse la independencia de Perú (1821) admira a José de San Martín. Los servicios de Manuelita  a la causa emancipadora fueron reconocidos al otorgársele en 1822, la condecoración que tradicionalmente ha sido llamada “Caballeresa del sol”, consistente en una banda blanca y encarnada con una pequeña borla de oro y una medalla cuya inscripción decía  “Al patriotismo de las más sensibles”. Alejada sentimentalmente de su marido. En 1822 viaja a Quito acompañada de su padre para visitar a sus familiares; es allí donde conoce a Bolívar, cuando éste hace su entrada triunfal a la ciudad el 16 de junio de 1822. En Quito traban Bolívar y Manuelita un gran amor. Comparten inquietudes intelectuales e ideales de la campaña Libertadora. Ella toma parte activa en la guerra; monta a caballo, maneja las armas, es capaz de sofocar un motín en la plaza de Quito.  Entretanto, Bolívar ha partido para el Perú (1823). Manuelita irá semanas más tarde, y se le unirá en el Callao, vuelve a Lima (1824) donde muere su padre ese mismo año. Durante la campaña libertadora del Perú está cerca de Bolívar en su cuartel general unas veces, o permanece en Lima y en Trujillo otras. Se han conservado algunas de las cartas de amor que él le escribe cuando están alejados. Durante los primeros meses de 1825, hasta abril, y luego cuando Bolívar regresa del Alto Perú (Bolivia) a partir de febrero de 1826, reside con él en el palacio de la Magdalena, cerca de Lima. Cuando Bolívar sale del Perú en septiembre (1826), Manuelita permanece en lima, donde persiste en la defensa del ideario bolivariano después de la reacción contra el Libertador en enero de 1827. En esta lucha es apresada por los adversarios de Bolívar y enviada al destierro (1827); se dirige a Quito donde permanece unos meses y luego se establece en Bogotá (1828).

                El 10 de agosto de 1828, en una fiesta de disfraces, el libertador iba a ser asesinado por un grupo de traidores que planearon matarlo a las 12:00 de la noche de ese día. “A las doce morirá el tirano”.

                El historiador Paúl Verna señala que aquella noche se celebraba en el Coliseo (teatro) de Bogotá un gran baile de disfraces y máscaras para conmemorar el noveno aniversario de la llegada de Bolívar después de la victoria de Boyacá. Allí se encontraba presente toda la alta burguesía y lo más refinados de la ciudad.

Manuelita va al Baile disfrazada de hombre, una admiradora del Libertador, que conocía a Manuelita Sáenz, se enteró del siniestro plan y se lo comunicó a la mujer que adoraba con toda su alma al Presidente.

Esta puso inmediatamente en auto al Libertador, quien no le creyó el rumor del atentado en su contra y desestimó sus advertencias para que desistiera de la idea de asistir al baile aquella noche.

Manuelita, entonces se propuso evitar que asesinaran al Libertador y llegó a las puertas del Coliseo “disfrazada” con un atuendo masculino. Su estado general era deplorable “desmelenada, desgreñada, sucia y contorsionándose como si estuviera ebria”, afirma Verna. Absolutamente planificado por ella, protagonizó un escándalo.

El jefe de la Policía, de apellido Ahumada, apostado en la entrada del teatro, por supuesto que le impidió ingresar a la fiesta con esa facha.

                Advierte el Historiador, “Cuán lejos estaba el buen señor Ahumada de adivinar que se trataba de un genial ardid de Manuelita y que el escándalo que provocaba iba a salvar la vida al hombre que ella adoraba con delirio, el Libertador”.

Fue tal el desagrado del Libertador ante aquel espectáculo bochornoso de Manuelita Sáenz, que intempestivamente abandonó el lugar antes de las 12:00 de la noche y se salvó. Los doce conspiradores que planearon  matarlo aquella  noche, a esa ahora en lenguaje coloquial de  nuestra  época, “se quedaron con los crespos  hechos”. Manuelita se había salido con la suya para salvar  la vida del hombre por la que estaba  dispuesta a dar la suya.

Verna cita  el diálogo entre el irritado presidente y su edecán en  el interior del recinto, antes de abandonar el salón de la fiesta.
-Coronel – le espeta el Libertador a Ferguson- es... - la rabia no le permitió pronunciar el nombre de Manuelita,
-Sí  mi general, contesta  marcialmente el militar.- Esto no se puede sufrir, ripostó muy  molesto Bolívar y se dirigió a la salida del  Coliseo, marchándose muy disgustado.

Cuando vio que el Presidente abandonó el baile de disfraces, Manuelita recuperó su “cordura” y también se marchó del lugar. Había logrado su objetivo de salvarle la vida al Libertador de aquel infortunado atentado aquella noche.

Verna advierte que en fecha posterior al incidente, el propio Carujo en su prisión luego del atentado del 25 de septiembre, le confesó a Marcelo Tenorio que Bolívar iba a ser asesinado aquella noche si no se hubiera ido antes del tiempo.

Bolívar es presidente y Libertador la llama a su lado, juntos viven en la residencia que hoy es llamada Quinta de Bolívar, se hacen manifiestas las intrigas contra la autoridad de Bolívar que llevan a Pedro Carujo, entre otros, el 25 de septiembre de 1828, al intentar asesinarlo, conspiración fallida por la rapidez con que Manuela hace huir a Bolívar por una ventana del Palacio de Gobierno; de entonces es que se le llama Libertadora del Libertador, calificativo que le dio el mismo Bolívar.

En 1830, vive en Guadas (Colombia), allí se entera de la muerte de Bolívar. Se traslada a Bogotá donde manifiesta públicamente de palabra y por la imprenta su adhesión a los ideales del Libertador; perseguida por el gobierno que en abril 1831, sucede al del general Rafael Urdaneta en Bogotá, su valiosa actitud le concita la simpatía de varias bogotanas que publican una hoja suelta en su defensa, aunque no comparten su posición política; finalmente es expulsada por considerársele conspiradora. Viaja a Kingston (Jamaica) vía Cartagena, pasa allí un año; escribe al general venezolano Juan José Flores, entonces presidente del Ecuador, quien le envía un salvoconducto y así intenta regresar a su país; pero en Guaranda (Ecuador) en octubre de 1835, es informada que no puede entrar a Quito, y sus credenciales no son válidas pues Flores ha perdido  el poder. Sus bienes permanecen confiscados en Colombia. Se instala en Paita. Al norte del Perú, donde por necesidad económica abre un comercio. En 1847 se entera que su marido es asesinado en Pativilca. Su inquietud intelectual la lleva a ser una interlocutora para Hermann Melville, Simón Rodríguez y Giuseppe Garibaldi, quienes de paso por el puerto de Paita, la visitan. En 1856, a la edad de 59 años muere en Paita, puerto peruano del pacifico motivado a contraer difteria, enfermedad que acaba con su vida; su cadáver fue incinerado a fin de evitar contagio en la población, lo mismo que sus pertenencias, entre ellas gran parte de la correspondencia de Bolívar para ella, que guardaba celosamente. En agosto de 1988,fue localizado el lugar donde se encontraba los restos de Manuelita Sáenz en el cementerio de aquella población. La identificación fue posible gracias a que se encontró la réplica de la cruz que siempre portaba, la cual la identificaba como la compañera del Libertador.

La célebre quiteña conocida también como “LA LIBERTADORA DEL LIBERTADOR” aparte de ser admirable por su entereza, por haber desafiado las normas y el sentido común de su época, por haber sido durante años compañera y consejera de ese hombre extraordinario que fue nuestro Libertador Simón Bolívar. También se le conoce como la “CABALLERESA DEL SOL”



Bibliografía 
Compilación:

·         Fundación Polar (1992), Diccionario de Historia de Venezuela, Caracas. Ediciones de la Fundación Polar, 2da. Edición año 97- páginas 1023-1024.

·         Sáez Ramón (2001-Marzo) Crónicas desconocidas de Simón Bolívar (II). El día que Manuelita Sáenz, salvó al Libertador de ser asesinado. Génesis Nro. 10. Edición Aniversaria. Editora Breviario de Plaza y Zamora, C.A. páginas 30-31.

·         Venemerides-“Efemérides de Venezuela “Manuelita Sáenz, Editorial

·         Grupo Venelibros, C.A. Educación especial. Berenguer, C.A. Página 575.

·         Zúñiga, Luis (2000) Una Novela sobre la vida de Manuelita Sáenz. Intermedio Editores, una división de Círculo Lectores, S.A.

 Trabajo realizado por el equipo de la Comisión del Texto Escolar Popular“, Guarenas Ayer y Hoy”. Guarenas, enero 2006.

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