sábado, 23 de junio de 2012

Guarenas en la batalla de Carabobo



     La batalla de Carabobo librada el 24 de junio de 1821 fue un enfrentamiento más como todos los que ocurrieron a lo largo del territorio venezolano, donde también participaron algunos pardos de la región de Guarenas y Guatire, que permitieron sellar la independencia. La participación aguerrida de muchos de los republicanos durante los sucesos previos formó parte de una estrategia militar planificada por Simón Bolívar para dividir el ejército realista.
     El escenario para la guerra estaba ya preparado quizás desde la firma del armisticio de Trujillo firmado desde noviembre de 1820 en Santa Ana por Morillo y Bolívar, que luego de trazado dicho pacto de cese a las hostilidades, encontramos la participación del general Miguel de la Torre, en vista de la dimisión de Morillo y su regreso a España, quedando este general al mando de las tropas del ejército español. Esta “ruptura temprana” del armisticio se hace más evidente cuando el 28 de enero de 1821 la provincia de Maracaibo se suma a favor de la independencia absoluta de Venezuela y es ocupada por el general Rafael Urdaneta, situación considerada por Miguel de la Torre como una transgresión al pacto hecho por lo que solicita la desocupación de la provincia. Sin embargo, Bolívar afirmó que no había violación al tratado cuando una provincia se declaraba independiente.
     Esta circunstancia propició una comunicación a través de correspondencias entre ambos generales que pudieran sugerir una “humanización de la guerra”, o, parte de la estrategia militar, por el buen trato y consideración en sus cartas, tal como le escribe desde Bogotá el 25 de enero de 1821 “…Ninguno más digno de llevar la doble y delicada misión de hacer la guerra y la paz en circunstancias tan raras como las presentes; yo me congratulo sinceramente de que esté en mi frente un jefe cubierto de laureles y adornado de virtudes…”. Palabras que no desvirtuaron el propósito de Bolívar que fue llevar cabo más adelante acciones distractoras para entretener y dispersar al ejército realista. Dichas acciones estuvieron encomendadas a José de la Cruz Carrillo encargado del occidente del país, y la segunda a José Francisco Bermúdez en el oriente y centro del territorio.
     La organización de sus tropas se hizo en varias etapas que derivaron pequeños enfrentamientos protagonizados en las zonas de Guatire, Barlovento y los Valles del Tuy, lugares en los que nos concentraremos debido a la existencia de algunas comunicaciones emitidas por el coronel realista José Pereira dirigidas a su capitán General de las tropas del rey, las cuales tienen su importancia porque demuestran el escenario de guerra previo a la victoria lograda en Carabobo más tarde.
     Retomadas las hostilidades el 18 de abril de 1821 José Francisco Bermúdez se encarga de ejecutar su estrategia militar de distracción, conocida como “la distracción de Bermúdez” moviéndose de Oriente a Guatire, de Guatire a Caracas, a los Valles de Aragua regresando nuevamente a Guatire. Desplazándose con su ejército a los Valles del Tuy para regresar a Caracas y retomar de nuevo a Guatire y Barlovento. Durante este desplazamiento, llega a Guatire el 12 de mayo aprovechando las ventajas de las colinas altas de El Rodeo organizó el ejército republicano de manera que pudiera acorralar al enemigo que había instalado cuartel en Guarenas. Logrando concentrar a los realistas en el piedemonte del Trapiche Ibarra batallaron durante tres horas en lo que conocemos como la Batalla de El Rodeo. De esta manera, Bermúdez garantiza el paso libre hacia Caracas.
     Con este triunfo de Bermúdez en Guatire retoma el cuartel de El Rodeo uniéndosele posteriormente a sus filas patriotas el general Juan Bautista Arismendi. El fortalecimiento de sus tropas por un lado, la entrada del coronel Avendaño en Curiepe y la organización del ejército del comandante Macero en Caucagua provocaron el repliegue y debilitamiento de los realistas que perseguían a Bermúdez, así lo demuestra la comunicación  del 1 de junio de 1821 desde Guarenas dirigida a la Segunda Comandancia General de la Vanguardia por José Pereira quien escribe que “… nada puedo indagar de la certeza del último ni por donde emprendió su movimiento…”. Al percatarse del estado de su ejército solicita en forma reiterada el auxilio ya que los esfuerzos que realiza “…son burlados por los pocos o ningunos deseos que asisten a los pueblos en servir a nuestras armas…” Entonces, no solo el debilitamiento sino también la poca confianza en los ideales colonialistas estaban ya presentes en las tropas que creían más en la independencia definitiva. Esta idea igualmente la expone Pereira al dirigirse a Miguel de la Torre refiriéndose al poco apoyo de sus tropas y a la firmeza de los pardos en búsqueda de la libertad al referir que “…los pueblos respiran todos malas ideas y si no les damos pronto un buen golpe se incrementan en fuerzas y opinión.”
     Asimismo, en otra correspondencia de fecha 3 de junio se deduce la visión libertaria de pardos y oficiales republicanos que fortificaron todas y cada una de sus posiciones para lograr el objetivo encomendado por Bolívar, cuando este mismo coronel realista pide; “Tenga V. la bondad de sacarme de aquí yque otro con más robustez mande estas operaciones que yo no puedo seguir porque no alcanzo los milagros de este tiempo que solo están reservados para otros(…) Estos pueblos son más insurgentes que Bolívar y los que no siguieron a los rebeldes se fueron a los montes, de que no los saca ni el buen trato ni ofertas…”      
     Intentamos destacar estos acontecimientos y  afirmaciones tomadas del Archivo del General Miguel de la Torre para demostrar la importancia tanto de las luchas de pardos y personas del pueblo como de los alzamientos de estos territorios, previos a la batalla de Carabobo, porque con ellas se garantizó la recuperación de las principales ciudades tomadas por realistas. Muchas de estas batallas consolidaron la independencia de una nueva república y algunos de los centros poblados como Guarenas, Guatire, Araira, Caucagua y Capaya contribuyeron siendo punto de encuentro y centro de operaciones. Por ello Guarenas persistirá como pueblo insurgente.
      
Lic. Noraya J. Pérez Díaz
Historiadora
Cronista Municipal de Guarenas (E)

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